Constanza Ibaceta G.

Se acerca el Bicentenario y los desafíos en materia Social son temas del que el Trabajo Social no debe escapar.

El reloj no cesa de avanzar, los doscientos años de vida republicana en Chile están por llegar, y poco a poco vemos como todo se llena con el slogan de estrellitas de colores que dice: “Bicentenario 2010” y campañas publicitarias que aluden a los cambios que se están realizando para que el cumpleañero sople las velitas con el pecho inflado. Y es que este programa ha servido de argumento para que muchas cosas que están pendientes en nuestro país se estén realizando o se realicen en el corto plazo.

Doscientos años no es una cifra menor. Estamos frente a un contexto que no se nos presentará otra vez en la vida, por ende debemos reflexionar sobre los avances que hemos tenido como país y los desafíos que quedan por cumplir. Y… ¿Hemos mejorado? Sin duda que sí. Desde inicios de los 90´hasta nuestros días, Chile ha alcanzado logros significativos en materias políticas, económicas y sociales. Así lo demuestran los indicadores como el crecimiento económico y la reducción de la pobreza. Según datos de la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe), Chile es el único país de América Latina que ya alcanzó el objetivo del Milenio propuesto por las Naciones Unidas para el 2015 de reducir a la mitad la pobreza. Sin embargo, en un marco en que existen aspectos muy positivos, a nuestro país se le siguen planteando serios desafíos en materias sociales.

La pobreza ha disminuido pero no ha desaparecido por completo y hace que nos cuestionemos de fondo y crítiquemos el modelo de desarrollo del país. El problema, señala Mons. Alejandro Goic, es que de acuerdo a las estimaciones de la Fundación para la Superación de la Pobreza, “los pobres son mucho más que los reconocidos en las estadísticas oficiales porque el criterio con que se los ha medido, la llamada línea de la pobreza, está obsoleta.”1 En todo caso, y cualquiera que sea la forma en que se mida la pobreza, los niveles de ésta y de indigencia parecen ser mayores que los mostrados por las cifras.

El gran problema entonces es la desigualdad o inequidad. La distribución de las riquezas ha sido extremadamente desigual, lo que se confirma en las cifras que nos señalan la gran brecha que hay entre los ingresos de la población más rica con la de la población más pobre. Sin ahondar “numéricamente” en esto, podemos dar cuenta que dicha distribución es sólo una de las expresiones de una desigualdad estructural, porque se agrega a ésta la desigualdad en las oportunidades y los accesos a educación de calidad por ejemplo, la centralización de los servicios que segregan a las regiones y la inequidad que afecta a las mujeres.

Sin embargo, hay esperanza, así lo señalan las propuestas de la Fundación para la Superación de la Pobreza y es que a pesar de las inequidades y grandes dificultades que quedan por superar, afirma que el país cuenta con los recursos humanos, institucionales y económicos para establecer consensos que nos lleven a un desarrollo eficiente, del cual tanto esperamos.

Entonces, ¿Cuáles son los desafíos, propuestas y reflexiones para el trabajo Social, en vísperas del bicentenario que promulga valores para un país socialmente equitativo y solidario?

Para responder esto, primero ahondemos un poco más en el concepto de igualdad, y es que debemos entenderlo en un sentido más amplio que el solamente económico, (riqueza – pobreza) o sea “mayor igualdad” es también la posibilidad de desarrollar las capacidades, y el problema (desigualdad) está cuando la estructura social niega la libertad fundamental de las personas para desarrollar sus capacidades. Entonces, ¿Cuál es nuestro rol como Trabajadores Sociales para aportar en la construcción de una sociedad igualmente libre para desarrollar estas capacidades?

En las diversas realidades que llega a conocer el Trabajador Social se encuentran las respuestas, de ahí debe generar propuestas que permitan abrir espacios para la intervención profesional. Un quehacer mas protagónico en los cambios y en las soluciones que puede generar es la tarea con la que nos encontramos. Pero además, una dimensión importantísima en la intervención profesional es la dimensión ética.

Y es que el Trabajo Social es un saber complejo, ya que lo social esta fundado en los cambios constantes del hombre y la sociedad, por lo que se debe saber elegir y tomar decisiones hacia aquello que lleve a un desarrollo humano positivo. Por ende lo ético es fundamental y va ligado a las futuras respuestas que demos a las situaciones.

Entonces, reconociendo la desigualdad, la pobreza, inequidad como tema al cual los Trabajadores Sociales se enfrentan diariamente y como desafío constante de superar, la ética nos hace resituar el valor de la Justicia Social y potenciarla, además de reafirmar el espíritu crítico de transformación social y la solidaridad como expresión de respeto por la dignidad de cada persona. De esta forma manteniendo firme nuestros valores podremos sobrepasar los límites que nos presenta el sistema, en este contexto neoliberal y de globalización.

Desde el Trabajo Social entendemos que la justicia social es nuestro objetivo, es una tarea que nunca termina y seguirá siendo necesario si queremos construir o potenciar verdaderos cambios. Es por esto que el desafío es a no quedarnos atrás, a potenciar constantemente nuestros valores éticos y nuestra vocación. De esta forma, en los proyectos y metas que se propone Chile en materia social, cuente con verdaderos Trabajadores Sociales llamados por su vocación y su sentido ético, capaces de generar y fomentar el desarrollo de las capacidades humanas, capaz de ser protagonista en los cambios que quedan por generar en los programas del bicentenario y de los progresos positivos que esperamos ver en las cifras que miden la desigualdad. Es un desafío que parte individualmente como profesional, pero que se proyectará en lo macro porque contaremos con actores sociales motivados por el desarrollo de las potencialidades positivas de la sociedad.



*1 Karmelic Goic Alejandro (Mons.) en Cardenal Martino, 2008, pág. 101

.Bibliografía

  • Cardenal Renato Martino. “Justicia Social en el siglo XXI”: reflexiones del Cardenal Renato Martino. Ed UCSH, Chile. 2009.
  • FSP. “Umbrales sociales para Chile, hacia una futura política social”. Ed. Fundación para la Superación de la Pobreza. Chile, 2009.

[Disponible en web] http://www.fundacionpobreza.cl/ [consulta: sep-2009]

  • Comisión Bicentenario. Chile, 2008 [ en línea] www.chilebicentenario.cl [ consulta: sep-2009]
  • Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. [ en lìnea] www.pnud.cl/odm/2.asp [consulta:sep-2009]
6 Responses
  1. Anónimo Says:
    Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

  2. Coincido con lo expresado por Constanza en el sentido de que la conmemoración del Bicentenario deberá hacernos reflexionar sobre los programas de los gobiernos en cuanto a que no solo deben quedar en el papel y en los discursos sino deben concretarse y asi hacer un país mas justo con aquellos mas desprotegidos por la sociedad. Como profesora mi tarea es de gran responsabilidad con lo social al igual que la de los trabajadores sociales y creo que los pilares fundamentales son la etica y la vocación en el desarrollo de la carrera y el futuro ejercicio de la profesión.


    Nora Guerra H.
    Profesora de Inglés
    Jefe UTP media CSR


  3. jcerda Says:

    Un artículo claro que presenta el alcance de Bicentenario en relación a pobreza. Presenta una buena pregunta ¿Cuáles son los desafíos, propuestas y reflexiones para el trabajo Social, en vísperas del bicentenario que promulga valores para un país socialmente equitativo y solidario?
    Se responde a partir de una propuesta ética de Trabajo Social
    Evaluación: 5.6


  4. jcerda Says:

    CONSTANZA NO APARECE EL SEGUNDO ARTÍCULO
    JULIA CERDA


  5. jcerda Says:

    CONSTANZA NO APARECE EL SEGUNDO ARTÍCULO
    JULIA CERDA


  6. jcerda Says:

    Constanza
    No aparece el tercer artículo
    Julia Cerda